Sobre las aguas del emebalse, el kayak y la embarcación motora piden poco y lo tienen todo: avanzar poco a poco, acercarse a las calitas más recogidas y sentir la naturaleza a un palmo de la piel. No hace falta experiencia previa, sólo ganas de moverse y de refrescarse.
Funciona en familia, con amigos o en pareja. Es, de hecho, una de las mejores puertas de entrada para quien prueba el agua por primera vez.
El alquiler de barca motora no requiere titulación.