El valle se disfruta de una manera especial desde sus miradores: puntos que permiten abarcar la dimensión del territorio, la fuerza del agua y el relieve en una sola mirada. El del embalse de Rialb, Sant Pere de Ponts, el Grau de Moles, Mirambell, Tiurana, Sant Jaume de Graell, el Castell, Castell-llebre y el Coscollet ofrecen, cada uno, una perspectiva diferente: unos sobre el embalse, otros sobre pueblos, sierras y el curso del Segre.
Se pueden encadenar en coche o como complemento de una jornada de senderismo. De los lugares que dan ganas de volver.