La Clua cautiva por su situación: el núcleo se alza sobre un peñasco, encima de un meandro del Segre, con las casas asentadas directamente sobre la roca. Documentada ya en 1033, es un lugar de carácter y belleza singular.
El paseo descubre el antiguo castillo, las cisternas circulares y dos iglesias románicas de interés, Sant Sebastià y Sant Martí de la Clua, que conectan con la identidad medieval del lugar. Un rincón para quien busca parajes poco conocidos pero con mucha personalidad.